Al terminar el año es importante que hagamos balance de todo lo que nos ha sucedido y de cómo hemos evolucionado respecto al año anterior: lo bueno o malo que nos ha sucedido, los aspectos que hemos mejorado/empeorado, las metas que hemos alcanzado, los fracasos que nos han alcanzado… Y no me refiero solamente a un balance a nivel personal sino también a nivel profesional/ empresarial.

En el ámbito de la empresa el cambio de año supone establecer nuevas metas, hacer modificaciones en las políticas que no funcionan e incluir otras nuevas. Podríamos decir que se trata de un proceso de retroalimentación que debe afectar a todos los ámbitos de la empresa: ventas, política con clientes y proveedores, marketing, sistemas informáticos, procedimientos internos…

De todos estos aspectos que debemos cuidar y analizar dentro de nuestra empresa se encuentra la política que aplicamos a nuestros empleados. Nuevos retos, nuevas metas y nuevos éxitos necesitan de energías renovadas y esfuerzo. El magnate de negocios, Richard Branson dijo “Los clientes no son lo primero, lo primero son los empleados. Si cuidas de tus empleados, ellos cuidarán de los clientes”. Por ello, te damos aquí 8 medidas que puedes adoptar para motivar a tus empleados.

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1.- INTEGRACIÓN Y ACOGIDA DENTRO DE LA EMPRESA.

Haz que tus empleados se sientan parte de la empresa por igual, no importa si llevan 10 años o 2 meses. Todos ellos forman parte de ella y participan de sus éxitos y fracasos. Una buena integración, tanto con el resto de empleados cómo con los directivos, y un clima laboral óptimo es fundamental para que una persona pueda desarrollar su potencial y se sienta con ganas de trabajar. No te olvides de potenciar una comunicación fluida en la que todos se sientan en confianza para aportar ideas y/o conocimientos por igual.

2.- UBICACIÓN IDEAL.

Analiza las características y rasgos de cada empleado, sus habilidades profesionales, sus conocimientos y su carácter para que se ubique en el puesto que más se adecue a su perfil. Si lo haces mal pueden ocurrir dos cosas: que el puesto le venga grande o le venga pequeño, en ambos casos se desmotivará y su capacidad de trabajo disminuirá sea por estrés o aburrimiento.

3.- ESTABLECER METAS Y OBJETIVOS CONCRETOS.

Todo el equipo debe de ser conocedor de los objetivos generales y específicos de la empresa, pero también de cada puesto, individuales y en equipo. Todos los empleados deben saber qué deben hacer y qué se espera de ellos. Asignar responsabilidades y retos es una manera de motivar a los empleados sabiéndose útiles e importantes dentro de la empresa, teniendo siempre en cuenta (como ya hemos dicho) la adecuación entre perfil y puesto de trabajo.

4.- REUNIONES PERIÓDICAS.

Es primordial que los directivos o gerentes de la empresa establezcan reuniones periódicas para orientar a los empleados en el desempeño de su trabajo, ya que muchas veces ni los propios empleados son conscientes de su productividad.

Estas reuniones deberían ser INDIVIDUALES de cara al puesto de trabajo y COLECTIVAS de cara al desempeño conjunto por los objetivos de la empresa, con una triple finalidad: hacer un RECOCIMIENTO (individual o colectivo) de lo que se hace bien, REDIRIGIR en aquellas cosas que hay que mejorar para que el empleado sepa que se espera de él y a dónde debe llegar y por último, PEDIR OPINION de lo que se puede mejorar.

5.- INCENTIVOS Y PREMIOS.

Y por supuesto, un logro para la empresa es un logro para los empleados y también merece su recompensa. No tiene que ser necesariamente en forma de dinero, cada empleado tiene necesidades propias y diferentes y por tanto, sus motivaciones serán distintos: días libres, formación, horario flexible, mejora de su espacio de trabajo, alguna prestación social o seguro,

6.- CONDICIONES LABORALES

Además del clima laboral es clave contar con las herramientas adecuadas para el desempeño de cada puesto. Por ejemplo, en el caso de la oficina: la mesa de trabajo, una silla cómoda, un software potente, una agenda para organizarse… En este contexto también se contemplan herramientas indirectas como estar en disposición de tomar un café o una infusión para desconectar un momento. Un entorno bien condicionado facilita el trabajo.

7.- DESARROLLO PERSONAL: FORMACIÓN

Conoce las inquietudes de tus empleados. Como todos sabemos cada persona cuenta con unos objetivos personales/profesionales propios y diferenciados, unos más altos y ambiciosos y otros menos. Trata de conocerlos para poder satisfacerlos en la medida que sea posible, siempre que se adapte a los objetivos de la empresa. Podemos hablar de ascensos, de adquirir mayores competencias o responsabilidades, de una mejora de la formación u otros; todos ellos dirigidos a alimentar las inquietudes profesionales de cada empleado.

8.- RETROALIMENTACIÓN

Tan importante es establecer una política como el analizar su funcionamiento. Una vez implementadas las medidas anteriores, estudia si han sido bien aplicadas, si hay que hacer un ajuste en la distribución de los puestos por un aumento/disminución de trabajo, si se han solapado o duplicado funciones, si hay sobrecarga en algunos puestos, si las responsabilidades son acordes… Pide opiniones, haz balance y cambia lo que sea necesario.