Tras 20 años como asesoría, escuchando a clientes y potenciales clientes, somos conocedores de lo complicado que les resulta a empresarios y profesionales encontrar a los asesores adecuados a sus necesidades, a las de la empresa y las de su sector.

Por ello, en base a nuestra experiencia y a nuestros conocimientos, te ofrecemos 8 recomendaciones que debes tener en cuenta a la hora de elegir a tu asesor o asesora:

  1. INFÓRMATE DE SU TRAYECTORIA PROFESIONAL Y EXPERIENCIA.

Por lo general, cuando vas a trabajar codo a codo con una persona tienes el deber y la responsabilidad de estar al corriente de su trayectoria profesional, nivel formativo, experiencia y conocer la opinión de otras personas que hayan trabajado con él/ella. En el caso de un asesor funciona exactamente igual. Si vas a dejar en sus manos tu empresa debes sentar las bases de una confianza mutua.

  1. COMUNICACIÓN Y DISPONIBILIDAD.

Tu asesor/a debe estar localizable, tener unos horarios de atención estables y estar disponible para cualquier imprevisto que pueda surgir. Es recomendable que se utilicen diferentes canales de comunicación que se usarán según circunstancias, por ejemplo el propio establecimiento, por teléfono o por correo electrónico. Analiza si su índice de respuesta es adecuado a tus necesidades.

  1. SERVICIOS A DISTANCIA.

Este punto está muy relacionado con el anterior. Es fundamental que te puedas comunicar con tu asesor por medios digitales, enviar o recibir documentación y estar al corriente de tu empresa sin necesidad de una visita presencial. Así no tendrás problemas para hacer viajes u otros desplazamientos que te son de mayor relevancia.

  1. AHORRO EN TIEMPO

Si hay una buena comunicación y los medios adecuados para hacerlo (presenciales u online), a los que nos referimos en los dos puntos anteriores, podrás dedicarte a tu empresa, a la gestión de clientes y proveedores y despreocuparte del trabajo de tu asesor, porque siempre estarás bien asesorado y al corriente de todo.

  1. PROFESIONALIDAD: fiabilidad y formalidad.

Como su propio nombre indica un asesor está para asesorar, para dar respuestas a tus preguntas, pero no lo sabe todo, especialmente teniendo en cuenta los cambios legislativos que se producen cada poco tiempo. Por ello, tu asesor debe formarse continuamente, estar al día de todas las novedades que se produzcan, hacer las consultas que sean necesarias para darte una respuesta razonada, válida y apoyada en una normativa o regulación que la sostenga. No te fíes de una respuesta porque sí.

  1. ANTICIPACIÓN Y PREVENCIÓN A CORTO Y LARGO PLAZO.

Un buen asesor de adelanta a los cambios, prevé los problemas y toma las medidas necesarias para evitarlos o, para minimizar los daños, apoyándose siempre en sus conocimientos sobre la normativa vigente, el sector y sobre la marcha de tu empresa. Tu asesor debe ser pro-activo y estar siempre alerta.

  1. SEGUIMIENTO CONSTANTE Y PERSONALIZADO.

No todos somos iguales y las empresas tampoco. Cada empresa cuenta con una situación económico-financiera concreta, así como en el ámbito fiscal y laboral. Asegúrate de que tu asesor/a hace un seguimiento constante y a medida de tus necesidades específicas.

  1. INFORMACIÓN CONTINUA.

Una forma de que tu asesor contribuya a fomentar tu confianza es que te mantenga al corriente de todas las novedades que se produzcan a nivel legislativo y reglamentario, así comprenderás mejor sus decisiones y estarás al corriente de todo lo que sucede.